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jueves, 26 de marzo de 2015
Pilastras: Cuando un pilar o columna está adosado a un muro o pared, pasa a llamarse pilastra. La pilastra puede cumplir una función estructural de soporte, cuando sostiene un tejado, techo o entablamento, una moldura o un arquitrabe, o puede cumplir solamente una función decorativa. El nombre de pilastra, se deriva de pilar, que alude a un bloque de piedra sustentante de un techo. La pilastra se compone de los mismos elementos constructivos de que están compuestas las columnas. La basa, base o basamento. El fuste. El capitel, cuyo motivo dependerá del orden o estilo al que pertenece. Por lo general las pilastras se utilizan más como elemento decorativo adosado, que como soporte de alguna estructura. Con el paso del tiempo y la evolución de la arquitectura, se fue acumulando nuevo conocimiento en cuanto al empuje de las fuerzas para poder sustentar los pesos, y se hizo cada vez menos necesaria la función de sostén de las columnas o pilares. De todos modos su papel en la decoración siguió siendo muy valorado, por lo que comenzaron a utilizarse columnas adosadas o pilastras, por ejemplo en la Arquitectura gótica, donde los pilares cruciformes (o sea los que, vistos en planta, tienen forma de cruz) eran los elementos de sujeción de las bóvedas de crucería. Su forma de cruz se debe a que en cada cara de la columna ha sido añadida una pilastra adosada. Estos pilares fueron bastante característicos, también, en la arquitectura renacentista del Quattrocento y del Cinquecento, así como en el Manierismo y en el Barroco, para las fachadas y los altares. La divulgación de las pilastras en el Barroco implicó la creación de profusas variantes, como el estípite: pilastra o pilar con un fuste en forma de tronco invertido de pirámide, que se popularizó especialmente en el Barroco español.

jueves, 26 de febrero de 2015
¿EXISTE EL ARTE?
Dice E. H. Gombrich:
"No existe realmente el Arte. Tan sólo hay artistas. Estos eran en otros tiempos hombres que tomaban tierra coloreada y dibujaban toscamente las formas de un bisonte sobre las paredes de una cueva; hoy compran sus colores y trazan carteles para las estaciones del metro. entre unos y otros han hecho muchas cosas. No hay ningún mal en llamar arte a todas estas actividades, mientras tengamos en cuenta que tal palabra puede significar cosas distintas, en épocas y lugares diversos, y mientras podamos advertir que el Arte con mayúscula no existe, pues el Arte con mayúscula tiene por esencia que ser un fantasma y un ídolo. Se puede abrumar a un artista diciéndole que lo que acaba de realizar acaso sea muy bueno a su manera, sólo que no es Arte. Y se puede llenar de confusión a alguien que atesore cuadros, asegurando que lo que le gustó en ellos no fue precisamente Arte, sino algo distinto.
En verdad, no creo que haya ningún motivo ilícito dentro de los gustos sobre una escultura o un cuadro. A alguien le puede complacer un paisaje porque lo asocia a la imagen de su casa, o un retrato porque le recuerda a un amigo. Todos nosotros, cuando vemos un cuadro, nos ponemos a recordar mil cosas que influyen en nuestros gustos y aversiones. Sólo cuando un molesto recuerdo nos obsesiona, cuando instintivamente nos apartamos de una espléndida representación de un paisaje alpino porque aborrecemos el deporte de escalar, es cuando debemos sondearnos para hallar el motivo de nuestra repugnancia, que nos priva de un placer que, de otro modo, habríamos experimentado. Hay causas equivocadas de que NO nos guste una obra de arte (...). La confusión proviene de que varían mucho los gustos y criterios acerca de la belleza. Y lo mismo que decimos de la belleza hay que decir de la expresión. En efecto, a menudo es la expresión de un personaje de un cuadro lo que hace que nos guste o nos disguste (...) Con frecuencia nos encontramos con otra dificultad. Quieren admirar la destreza del artista al representar los objetos, y lo que más les gusta son cuadros en los que algo aparece "como si fuera de verdad". Esta es una consideración importante. Pero ¿quién diría que el dibujo de un elefante hecho por Rembrandt es forzosamente menos bueno porque representa menos detalles? Aún las personas sienten mayor aversión por obras que consideran dibujadas incorrectamente. En realidad no existe misterio en estas distorsiones de la naturaleza. El ratón Mickey no tiene gran cosa que ver con un ratón de verdad, pero la gente no se indigna acerca de la longitud de su cola. Quienes van a ver películas de Disney no se preocupan del Arte con mayúscula. No van al cine armados con los mismos prejuicios que cuando ven una exposición de pintura moderna. Pero si un artista moderno dibuja algo a su manera peculiar, en seguida será considerado como un chapucero incapaz de hacerlo mejor. Hay dos cosas que debemos tener en cuenta siempre que creamos encontrar una falta de corrección en un cuadro. Una, si el artista no tuvo sus motivos para alterar la apariencia de lo que vio. Otra, que nunca debemos condenar una obra de arte por estar incorrectamente dibujada, a menos que estemos completamente seguros de que el que está equivocado es el pintor y no nosotros".
E. H. Gombrich - La historia del arte. Ed. Phaidon
Dice E. H. Gombrich:
"No existe realmente el Arte. Tan sólo hay artistas. Estos eran en otros tiempos hombres que tomaban tierra coloreada y dibujaban toscamente las formas de un bisonte sobre las paredes de una cueva; hoy compran sus colores y trazan carteles para las estaciones del metro. entre unos y otros han hecho muchas cosas. No hay ningún mal en llamar arte a todas estas actividades, mientras tengamos en cuenta que tal palabra puede significar cosas distintas, en épocas y lugares diversos, y mientras podamos advertir que el Arte con mayúscula no existe, pues el Arte con mayúscula tiene por esencia que ser un fantasma y un ídolo. Se puede abrumar a un artista diciéndole que lo que acaba de realizar acaso sea muy bueno a su manera, sólo que no es Arte. Y se puede llenar de confusión a alguien que atesore cuadros, asegurando que lo que le gustó en ellos no fue precisamente Arte, sino algo distinto.
En verdad, no creo que haya ningún motivo ilícito dentro de los gustos sobre una escultura o un cuadro. A alguien le puede complacer un paisaje porque lo asocia a la imagen de su casa, o un retrato porque le recuerda a un amigo. Todos nosotros, cuando vemos un cuadro, nos ponemos a recordar mil cosas que influyen en nuestros gustos y aversiones. Sólo cuando un molesto recuerdo nos obsesiona, cuando instintivamente nos apartamos de una espléndida representación de un paisaje alpino porque aborrecemos el deporte de escalar, es cuando debemos sondearnos para hallar el motivo de nuestra repugnancia, que nos priva de un placer que, de otro modo, habríamos experimentado. Hay causas equivocadas de que NO nos guste una obra de arte (...). La confusión proviene de que varían mucho los gustos y criterios acerca de la belleza. Y lo mismo que decimos de la belleza hay que decir de la expresión. En efecto, a menudo es la expresión de un personaje de un cuadro lo que hace que nos guste o nos disguste (...) Con frecuencia nos encontramos con otra dificultad. Quieren admirar la destreza del artista al representar los objetos, y lo que más les gusta son cuadros en los que algo aparece "como si fuera de verdad". Esta es una consideración importante. Pero ¿quién diría que el dibujo de un elefante hecho por Rembrandt es forzosamente menos bueno porque representa menos detalles? Aún las personas sienten mayor aversión por obras que consideran dibujadas incorrectamente. En realidad no existe misterio en estas distorsiones de la naturaleza. El ratón Mickey no tiene gran cosa que ver con un ratón de verdad, pero la gente no se indigna acerca de la longitud de su cola. Quienes van a ver películas de Disney no se preocupan del Arte con mayúscula. No van al cine armados con los mismos prejuicios que cuando ven una exposición de pintura moderna. Pero si un artista moderno dibuja algo a su manera peculiar, en seguida será considerado como un chapucero incapaz de hacerlo mejor. Hay dos cosas que debemos tener en cuenta siempre que creamos encontrar una falta de corrección en un cuadro. Una, si el artista no tuvo sus motivos para alterar la apariencia de lo que vio. Otra, que nunca debemos condenar una obra de arte por estar incorrectamente dibujada, a menos que estemos completamente seguros de que el que está equivocado es el pintor y no nosotros".
E. H. Gombrich - La historia del arte. Ed. Phaidon
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Para dar inicio a este blog sobre arte, podemos empezar por preguntarnos qué cosa es o puede ser el arte. Pero antes de pasar a semejante pregunta de tan honda raigambre filosófica, quise traer estos magníficos pensamientos sobre los vínculos ocultos entre las distintas formas de arte. Cuando decimos ARTE sabemos que estamos refiriendo a una multitud de campos que no se reducen a la pintura y a la música, por ejemplo. Sabemos también que entre artistas y producciones artísticas hay una cierta afinidad, pero no podemos identificar en qué consiste.
Claude Monet, 1882. Playa en Pourville. Paisaje, Marina.
Dice Etienne Souriau, en su libro "La correspondencia de las artes":
Si miramos un cuadro, basta con una mirada para abarcarlo en su totalidad. Todo cuanto es, puede decirlo en la intuición de un instante. La obra del músico es una sucesión: sólo se entrega en su desarrollo, a lo largo del tiempo. una es para la vista, la otra para el oído. La música, como en un universo aparte, ordena sin modelo los elementos de un ser al que nada en la naturaleza se le asemeja; un ser cuyo rostro, cuyas evoluciones, cuya presencia son como la transparencia de unas realidades de otro mundo (...) la pintura pide a las formas, a los espectáculos cotidianos del mundo sensible, todas sus apariencias, sus claridades y sus sombras, sus coloridos y sus contornos. Y sin embargo, a pesar de tamañas diferencias, sabemos -con un saber intuitivo y casi imposible de justificar detalladamente- que estas dos actividades son íntimamente hermanas y que sus obras tienen entre sí profundas y misteriosas afinidades".
Pero, ¿cuáles podrán ser esas afinidades?
Continúa diciendo Souriau: "Entre una catedral, un cuadro, una sonata, un ballet, ¿cómo establecer una comparación, si se desea llegar hasta el fondo de las cosas? ¿qué compás habrá de aplicarse a la sonata para establecer sus proporciones en relación a la catedral? ¿qué regla podrá darse que sirva por igual al que talla la piedra y al que toca la flauta?"
Por hoy los dejo con esta frase del pensador francés:
LA ARQUITECTURA, DECÍA PLOTINO, ES LO QUE QUEDA DEL EDIFICIO UNA VEZ DESPOJADO DE LA PIEDRA.
Catedral de Reims, Francia, región de Champagne. Siglo XIII
Claude Monet, 1882. Playa en Pourville. Paisaje, Marina.
Dice Etienne Souriau, en su libro "La correspondencia de las artes":
Si miramos un cuadro, basta con una mirada para abarcarlo en su totalidad. Todo cuanto es, puede decirlo en la intuición de un instante. La obra del músico es una sucesión: sólo se entrega en su desarrollo, a lo largo del tiempo. una es para la vista, la otra para el oído. La música, como en un universo aparte, ordena sin modelo los elementos de un ser al que nada en la naturaleza se le asemeja; un ser cuyo rostro, cuyas evoluciones, cuya presencia son como la transparencia de unas realidades de otro mundo (...) la pintura pide a las formas, a los espectáculos cotidianos del mundo sensible, todas sus apariencias, sus claridades y sus sombras, sus coloridos y sus contornos. Y sin embargo, a pesar de tamañas diferencias, sabemos -con un saber intuitivo y casi imposible de justificar detalladamente- que estas dos actividades son íntimamente hermanas y que sus obras tienen entre sí profundas y misteriosas afinidades".
Pero, ¿cuáles podrán ser esas afinidades?
Continúa diciendo Souriau: "Entre una catedral, un cuadro, una sonata, un ballet, ¿cómo establecer una comparación, si se desea llegar hasta el fondo de las cosas? ¿qué compás habrá de aplicarse a la sonata para establecer sus proporciones en relación a la catedral? ¿qué regla podrá darse que sirva por igual al que talla la piedra y al que toca la flauta?"
Por hoy los dejo con esta frase del pensador francés:
LA ARQUITECTURA, DECÍA PLOTINO, ES LO QUE QUEDA DEL EDIFICIO UNA VEZ DESPOJADO DE LA PIEDRA.
Catedral de Reims, Francia, región de Champagne. Siglo XIII
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